Podrían salvar los matrimonios las muñecas sexuales reales

Es bien sabido que las relaciones tóxicas de parejas se han generalizado de manera preocupante, de allí que según las estadísticas, los divorcios y las separaciones van día a día en vertiginoso aumento. Cada vez es más común el siguiente acuerdo: “Vamos a vivir juntos un tiempo antes de casarnos, para ver sí somos compatibles”, pero el acople de una pareja no es tan simple como parece, ni la solución es hacer una especie de “degustación” previa para ver si me gusta y compro el producto llamado “matrimonio”. Son muchos los aspectos a engranar y la parte sexual es clave. Ni hablar cuando empiezan a llegar los hijos, época en donde la parte sexual pierde gran parte de su intimidad.

En este aspecto, ver a las sex dolls más allá de un simple juguete de placer sexual, es un acto de verdadera justicia, ya que su radio de acción no se queda allí. Estas bellas muñecas también  benefician al mundo del arte, contribuye con algunos estudios sociológicos, es una herramienta en salud pública, y por supuesto, es una reconocida opción en el mundo terapéutico individual y de parejas.

El investigador Neil MacArthur propone la teoría de la distribución equitativa del placer y esto se debe a que muchas personas simplemente no tienen vida sexual o esta no es plena por diversas razones como, ubicación geográfica remota, minusvalías, problemas psicológicos limitantes, timidez o retraimiento, ancianidad, etc., y aunque parezca mentira, el matrimonio no es una garantía para el desarrollo de una sexualidad integral y plena.

Como podrían colaborar las muñecas sexuales reales a salvar las relaciones matrimoniales o de pareja   

Para responder a esta cuestión,  hemos tomado como punto de partida el trabajo de la autora y profesora Marina Adshade, de la Escuela de Economía de Vancouver, en la Universidad de Columbia Británica (Canadá). Esta profesional es una de las 18 personas que intervienen en la elaboración del libro: «Sexo con Robots: Implicaciones éticas y sociales”. En él sostiene que agregar una o un robot sexual a la relación, podría tener un poderoso valor agregado ya que no se trata de «reemplazar» a uno de los integrantes de la pareja, sino que asegura que podría jugar un papel armoniosamente «complementario» para ambos.

Hoy en día, el uso de juguetes sexuales menores como los vibradores, rosarios y otros, es cada día más natural, de allí que incorporar una muñeca/o sexual realista robótica o no robótica, no tendría ningún tipo de complicación y ayudaría mucho en casos donde existe mucho amor pero poca compatibilidad o conocimiento sexual, o puede ser utilizado como un recurso temporal, mientras la pareja se reconoce y se desarrolla progresivamente en esa área, para lograr el acople definitivo.

Si bien es cierto que el libro analiza la situación en función de los robots sexuales, el razonamiento es totalmente válido y también aplica perfectamente para las muñecas eróticas realistas no robóticas.

Según Adshade, estas máquinas o muñecas con forma humana podrían ser un aporte significativo para mejorar las relaciones monógamas, al restarle presión a las exigencias sexuales mutuas que la sociedad actual suele demandar de las parejas.

Ver a las sex dolls más allá de un simple juguete de placer sexual, es un acto de verdadera justicia. 

Continúa la autora: «Encontrar a alguien que sea un buen padre o madre para tus hijos» y al mismo tiempo, «que satisfaga tus necesidades sexuales», no es una tarea nada fácil; y agrega que el liberar a la pareja de exigencias erótico-sexuales que lo comprometan u obliguen a mantener un nivel sexual preestablecido, alivia grandemente la presión y esta liberación «permite enfocarse en otras áreas importantes» de la relación, la cual, con el uso de estas muñecas/os humanoides podrá encontrar el equilibrio en el camino o sencillamente la pareja puede incorporar esta práctica, como una herramienta complementaria a su dinámica sexual normal.

En este estudio se desmiente la versión de que las personas que disfrutan de la compañía de muñecas sexuales evitan las relaciones humanas, sino que podría hasta mejorarlas.

Para seguir sustentando este argumento, es bien conocido el caso emblemático del empresario japonés Senji Nakajima de 61 años quien, por motivos laborales, se encuentra lejos de su esposa y sus dos hijos desde 2010. Pero su vida sexual sigue activa gracias a una esbelta muñeca sexual de tamaño naturalNakajima quien cree en las relaciones monógamas ha encontrado la solución para no ser infiel, respetando a su esposa y a su matrimonio. Lo justo sería que la esposa también pudiera hacer otro tanto, pero cabría preguntarse si en la sociedad y la familia nipona, esto sería culturalmente aceptado.

Entonces, si ya estas muñecas están siendo seriamente consideradas como terapeutas sexuales dirigidas en casos de ciertos desórdenes individuales ¿Por qué no puede ser un complemento terapéutico para las parejas y los matrimonios?  Con este tipo de humanoides se facilitará la búsqueda de la “media naranja” para crear una familia estable, ya que las personas no tendrán que preocuparse por la química sexual en la pareja, pues ellas o ellos fungirían como amalgama construyendo un puente de unión o encuentro de la pareja.

Sin embargo y volviendo a la profesora Adshade, ella no cree que esos compañeros sexuales cibernéticos puedan jamás reemplazar al cónyuge por completo, sino que serán un complemento de las relaciones románticas entre los seres humanos, e incluso, ayudarán a promover la aceptación de formas menos tradicionales de matrimonio.

En la sociedad contemporánea, la gente «quiere poder determinar el carácter y la singularidad de su propio matrimonio», concluye la autora, y agrega: «Creo que definitivamente los robots sexuales contribuirán a este fenómeno«.

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